55 JAIIO · Concurso de Trabajos Estudiantiles

Inteligencia artificial en el aprendizaje universitario

Qué hacen realmente los estudiantes con la IA cuando estudian, y qué creen que están haciendo.

Angelo Valentín Perrotta
Director de proyecto: Dr. Carlos Neil
CAETI · Facultad de Tecnología Informática · Universidad Abierta Interamericana

Una distancia que no cierra

Lo que los estudiantes reconocen frente a lo que efectivamente hacen.
Reconoce que estudiando sin IA organiza mejor sus ideas53%
Usa IA de forma frecuente o diaria65%
Admite que le cuesta estudiar sin IA23%
Dos de cada tres recurren a la IA casi todos los días, pero solo uno de cada cuatro reconoce depender de ella. El uso es masivo; la dependencia percibida, minoritaria. Esa distancia es el punto de partida de este trabajo.
Angelo Valentín Perrotta

Angelo Valentín Perrotta

Estudiante de Ingeniería en Sistemas Informáticos · Investigador en CAETI · Analista funcional en el equipo de Desarrollo e IA de la UAI

Este trabajo lo desarrollé en el Centro de Altos Estudios en Tecnología Informática, dentro del proyecto Integración de tecnologías emergentes para fortalecer el aprendizaje colaborativo y el desarrollo de competencias, dirigido por el Dr. Carlos Neil. Fue aceptado en el Concurso de Trabajos Estudiantiles de las 55 JAIIO.

Laboratorio de robótica e inteligencia artificial del CAETI
Laboratorio de robótica e inteligencia artificial del CAETI, Facultad de Tecnología Informática, UAI.
Descargar el artículo completoVersión presentada en las 55 JAIIO · PDF

Abajo, los resultados en detalle.

El problema

Cuando el resultado deja de probar el aprendizaje

Durante décadas, lo que un estudiante entregaba servía como prueba razonable de lo que había aprendido. Un resumen suponía haber leído. Un mapa conceptual suponía haber jerarquizado ideas.

La IA generativa rompió esa correspondencia. Hoy el producto puede generarse en segundos sin que ninguna de esas operaciones haya ocurrido. Siguiendo el marco desarrollado por Neil y colaboradores, conviene distinguir el proceso de aprendizaje —las operaciones mentales que modifican las estructuras cognitivas— del producto, su manifestación observable. Cuando el segundo se automatiza, deja de ser evidencia del primero.

Este estudio no busca establecer si la IA es buena o mala para aprender. Busca describir qué se delega, con qué frecuencia y qué tan conscientes son los estudiantes de esa delegación.

Metodología

Cómo se hizo

Encuesta estructurada con preguntas cerradas y escalas Likert, aplicada de forma voluntaria y anónima a estudiantes de carreras de tecnología y sistemas. Enfoque cuantitativo exploratorio-descriptivo, diseño no experimental de corte transversal.

126respuestas relevadas
25años de edad promedio
88%de la sede Buenos Aires
61%cursa 1° o 2° año

La muestra concentra estudiantes de Ingeniería en Sistemas Informáticos (69%), seguidos por Analista Programador (13%) y Licenciatura en Gestión de Tecnología Informática (10%).

Resultado 01

El uso es prácticamente universal

Frecuencia de uso de IA en actividades académicas
Escala de 1 (nunca) a 5 (a diario) · n = 126

De 126 estudiantes, uno solo declaró no usar nunca herramientas de IA. El grueso se concentra en los valores altos de la escala: el 65% las emplea de forma frecuente o diaria. No se trata de una tecnología en adopción, sino de una ya instalada en la rutina de estudio.

Resultado 02

Se delega la respuesta, no la estructura

Actividades para las que se usa IA
Respuesta múltiple · tocá cada barra para ver el detalle

Las tres finalidades principales —resolver dudas puntuales, resumir lecturas y generar código— concentran dos tercios de las menciones. Todas comparten un rasgo: la IA entrega un resultado que el estudiante consume.

El dato más revelador está abajo del todo. Generar esquemas y mapas conceptuales es la finalidad menos elegida: apenas un 4,8% de las menciones.

Es justamente la actividad que exige jerarquizar conceptos, establecer relaciones entre ellos y sintetizar. Las tres operaciones que, según el marco teórico del proyecto, sostienen el aprendizaje significativo.

Los estudiantes delegan lo que les ahorra tiempo, no lo que les cuesta pensar. Pero tampoco usan la herramienta donde más podría acompañarlos.

Resultado 03

Un ecosistema con un solo protagonista

Herramientas utilizadas
Respuesta múltiple · n = 126

ChatGPT aparece en el 87% de las respuestas. Gemini y Copilot le siguen de lejos, y el resto tiene presencia marginal. La concentración importa: los hábitos de estudio de esta población están moldeados por el diseño de una sola herramienta.

Resultado 04

Saben lo que les conviene

"Cuando tomo notas por mi cuenta, organizo mejor mis ideas y entiendo más en profundidad"
1 = totalmente en desacuerdo · 5 = totalmente de acuerdo
En desacuerdoDe acuerdo

Más de la mitad reconoce que elaborar sus propias notas mejora la comprensión. El dato no sorprende, pero contrasta con el resultado anterior: saben que el trabajo propio funciona mejor y aun así delegan.

Resultado 05

La dependencia que casi nadie admite

"Siento que cada vez me cuesta más estudiar sin apoyo de IA"
1 = totalmente en desacuerdo · 5 = totalmente de acuerdo
En desacuerdoDe acuerdo

Acá aparece la tensión más interesante del estudio. Con un 65% usando IA de forma frecuente o diaria, apenas un 23% admite que le cuesta estudiar sin ella. El 40% lo niega abiertamente.

Hay dos lecturas posibles y el instrumento actual no permite distinguirlas: o el uso intensivo convive con autonomía real, o la dependencia existe pero no se reconoce. Resolver esa ambigüedad es el objetivo de la próxima etapa del trabajo.

Resultado 06

Todos creen usarla bien

"¿Creés que usás la IA de forma correcta en tus estudios?"
n = 117

El 68% responde que sí sin dudarlo. Un 31% no está seguro, y una sola persona reconoce que no la usa bien. La distribución dice menos sobre las prácticas reales que sobre lo difícil que resulta evaluarse a uno mismo en esta materia.

Resultado 07

La institución todavía no se movió

"¿Percibís que tus docentes modificaron la forma de evaluar?"
1 = totalmente en desacuerdo · 5 = totalmente de acuerdo · n = 116
No cambióCambió

Las respuestas se reparten sin una tendencia clara: un 39% percibe cambios, un 25% sostiene que todo sigue igual y un 36% se ubica en el medio. Si la evidencia del aprendizaje dejó de ser confiable, la forma de evaluarla debería haberse revisado. Desde la percepción estudiantil, eso todavía no ocurrió de manera generalizada.

Lectura transversal

¿Cambia según el año de cursada?

Un cruce que no aparece en el artículo original: cómo se comportan las tres variables centrales según el momento de la carrera.

AñonUsoDependePrefiere sin IA

Los valores son promedios en escala 1 a 5. Las diferencias entre años son pequeñas y los subgrupos, chicos: no autorizan conclusiones firmes. Se incluyen porque marcan una dirección a explorar con una muestra mayor. El dato que más llama la atención es el de quinto año, donde la valoración del trabajo sin IA cae por debajo del resto.

Lo que el instrumento no pudo medir

Una pregunta que no funcionó

El cuestionario incluía un ítem sobre cómo trabaja cada uno con la IA, con opciones que iban desde pedir sugerencias hasta usar el material generado sin modificarlo. Era la pregunta pensada para capturar el grado de delegación. Los resultados fueron estos:

"Cuando usás IA para generar contenido, ¿cuál es el flujo habitual?"
n = 126

Una sola persona sobre 126 eligió la opción que implica delegación total. Con una distribución tan concentrada, la variable no discrimina: al cruzarla con los ítems de autonomía, las diferencias entre grupos son de centésimas.

La explicación más plausible no es que nadie delegue, sino que nadie lo declara. La opción describe una conducta socialmente mal vista, y preguntarla de frente invita a la respuesta correcta antes que a la verdadera.

Reconocer esto no invalida el estudio: define con precisión qué hay que rediseñar.

Qué sigue

Segunda medición, en curso

Está en preparación una segunda ola que retoma este relevamiento once meses después, con tres cambios de fondo:

Medir delegación sin preguntarla. En lugar de pedirle al estudiante que se autodefina, se pregunta por operaciones concretas —identificar conceptos centrales, establecer relaciones, sintetizar, estructurar— y por cómo se reparte el trabajo en cada una. La delegación se infiere de la variación entre tareas.

Escalas con consistencia verificable. Los bloques nuevos se diseñan desde el inicio como conjuntos homogéneos, lo que permite reportar alfa de Cronbach y sostener que el instrumento mide lo que dice medir.

Estimación sobre pares. Además de preguntar por uno mismo, se pregunta qué se cree que hacen los compañeros. La distancia entre ambas respuestas permite estimar cuánto subestima el autorreporte.

La comparación entre ambas olas permitirá observar además cómo evolucionaron los patrones de uso en un período de cambios acelerados en las herramientas disponibles.

¿Comentarios sobre el trabajo? Las críticas al instrumento son especialmente bienvenidas: la próxima medición todavía está a tiempo de incorporarlas.